sábado, 17 de agosto de 2019

Faja de las Flores desde Cotatuero

Dos semanas después del intento de hacer la Faja de las Flores desde Carriata, me dispuse a realizarla en el sentido opuesto, desde Cotatuero, que es el que suelen recomendar las guías. Como lo tenía muy reciente, fue todo bastante fácil y rápido. 
Cogí el autobús de subida a Ordesa a las 7:00, ya desayunado desde casa, pero provisto de un termo para desayunar otra vez más adelante. No iba muy cargado de comida ya que mi intención era estar abajo sobre las 15 h para comer en casa y descansar por la tarde. Así que, en cuanto llegó el autobús a la pradera, a las 7:15, eché a andar deprisa para cumplir mi programa y, además, para no tener gente detrás o delante.
Creo que sobre las 7:30 estaba ya en el desvío de la Virgen del Pilar. Cogí el camino de la izquierda, que indica "Clavijas de Cotatuero" y "Refugio de Góriz" (éste indicado a una distancia de 4 h 10'), y que sube constantemente por un bosque de grandes abetos, además de hayas y bojes a los lados, que es fascinante, como toda Ordesa.

Fig. 1. Camino de subida a Cotatuero desde la Virgen.

Sin llegar al puente metálico de la cascada de Cotatuero, desde donde se puede hacer la Faja Canarellos, una vez pasada la cabaña de madera, sale un camino a la izquierda que nos indica nuevamente las clavijas de Cotatuero. Al tomarlo, el camino sigue subiendo a medida que el terreno se va escarpando y disminuye la cantidad de árboles. Por fin encuentro lo que buscaba: un arroyo donde parar a tomar café y rosegones. La corriente de agua viene muy bien para lavar la taza y el termo. No es fácil encontrar surgencias o arroyos en verano en Ordesa; casi todos están secos. Son las 8:45. 

Fig. 2. Arroyo en el camino, antes de las clavijas de Cotatuero.

La vista que tengo hacia abajo, desde el camino, es la siguiente:

Fig. 3. Vista desde el referido arroyo.

Las vistas desde este recorrido, como es habitual, son impresionantes. Uno no deja de admirarse ante las formidables paredes de Ordesa:

Fig. 4. Vista de gran pared desde el camino de Cotatuero. Por su falda discurre la Faja Canarellos.
El camino asciende de manera cada vez más pronunciada, llegando incluso a ser necesario guardar el bastón y usar las manos, en algunos tramos. No hay problema ni en la dificultad ni en extraviar el camino, porque está bastante bien indicado con hitos.

Fig. 5. Pronunciado ascenso hacia las clavijas, fácil de realizar.

Antes de volver a subir escarpadamente de nuevo, el camino pasa cerca de un saliente desde donde se puede uno asomar a la increíble hondonada de Cotatuero. Las dimensiones son enormes, la verticalidad impresionante. Es casi perentorio pararse a contemplar la gran cavidad hecha por la naturaleza, al borde del precipicio.

Fig. 6. El saliente de roca clara junto al árbol muerto es un mirador incomparable.

El camino seguirá subiendo abruptamente (creo que el altímetro marcaba ya 1800 o 1900 m), siendo necesario trepar usando ambas manos. Todavía no son las clavijas.

Fig. 7. Últimas trepadas antes de alcanzar las clavijas.

Por fin llego a las Clavijas de Cotatuero, que estaban ahí al lado. Me encuentro un grupo de seis personas ataviándose con el equipo de vía ferrata. Hago fotos de la vía antes de que subamos:

Fig. 8. Clavijas de Cotatuero. Se sube primero en vertical por la izquierda, luego se va en horizontal por el cable.


Fig. 9. El cable, a la derecha, sube un poco más y finaliza cuando se le da la vuelta a la pared.
De modo que, acompañado a partir de aquí por el grupo de alicantinos, asciendo tras ellos. Técnicamente, estas clavijas no tienen prácticamente dificultad, habiendo asideros siempre dentro de alcance, igual que en las clavijas de Carriata. 

Fig. 10. Primer tramo (vertical) de las clavijas de Cotatuero.
Una vez superado este tramo, se llega al más conocido horizontal, con el cable de seguridad. Me decepciona ver que las fotos de internet están algo "trucadas", en el sentido de que parece más impresionante de lo que es. La caída en vertical no es tanta, hay multitud de asideros, tanto clavijas como salientes de roca, y la seguridad del cable al cual se anclan los mosquetones de los disipadores elimina todo posible miedo. Si se hace primero la vía ferrata de Sorrosal, que es nivel K3, esto parecerá mucho más fácil, ya que es K2 y muy corta (se tarda unos cinco o diez minutos).

Fig. 11. Famoso tramo horizontal de las clavijas de Cotatuero.

El tiempo que se tarda en hacer aumenta simplemente por la cantidad de fotos que se hacen, que la verdad es que hay que hacerlas. Uno no pasa por sitios así todos los días. Recuerdo que mi padre las atravesó cuando no había cable, hace cuarenta años, cuando no existía ni el concepto de "vía ferrata" ni medidas de seguridad, igual que los cazadores de principios del siglo XX. Por entonces, sin redes sociales, ni móviles, y con una cámara réflex Yashica de más de medio kilo, uno no se hacía fotos colgado de una pared... Es una lástima que no haya ningún documento visual que lo atestigüe. Entonces sí tenía mérito hacer y conservar buenas fotografías, cuyo momento de disparo era siempre selecto, al disponer solamente de 36 en el carrete. Es extraño, casi de sensación de vacío, que un momento o un lugar que podías ser valioso, como atravesar este paso, esté repetido hasta la saciedad en las imágenes de Google.

Una vez que se termina el paso de clavijas, se llega a un llano por donde discurre a pequeños saltos el río que genera más abajo la cascada de Cotatuero. En esa hierba dan ganas de pararse a descansar, e incluso de mojarse en una bella charca de color turquesa que hay a los pies de un salto de agua.

Fig. 12. Río de Cotatuero, una vez subidas las clavijas.

El camino ascenderá a nuestra izquierda, bien definido y marcado con hitos, por una canal irrigada por otro arroyo. Esta forma natural nos conduce directamente hacia la Faja de las Flores.

Fig. 13. Hueco o canal por donde se va llegando a la Faja de las Flores.

La subida es pronunciada pero muy sencilla, pudiéndose tener los bastones en las manos, ya que prácticamente no hay que usarlas para trepar. 
Una vez que se deja atrás ese claro hueco por donde hemos subido, se sigue ascendiendo por la ladera de hierba, donde el camino es menos definido, pero todavía visible. Por si cupieran dudas, hay carteles que indican la dirección correcta.

Fig. 14. Siguiente tramo de subida hacia la Faja de las Flores. Un letrero indica el camino.

Las vistas son impresionantes, al mismo tiempo que resulta respetable lo costoso de la subida. Ya asoma el pico del Monte Perdido:

Fig. 15. Vistas de la subida hacia la Faja.

Llega el momento en que se acaba la hierba y es necesario caminar por piedra. Es fácil perder el camino, pero sigue habiendo hitos y más o menos se intuye adónde ir: todo hacia arriba.


Fig. 16. Últimos tramos de subida hacia el comienzo de la Faja.

Por fin, se llega a un remanso del terreno, aunque es una pedrera. A mi derecha, en un poco de hierba entre las piedras, se distingue claramente un camino: ese fue el camino que seguí la vez anterior, al hacer la Faja desde Carriata, por donde me equivoqué y fui a parar a los llanos de la Eslomadera, que  la primera vez llamé erróneamente de Millaris (ese camino realmente va a la Brecha y a Góriz). Aun así, no se ve todavía la faja como tal, sino una pedrera, y comenté a los demás mis dudas de que tuviésemos que subir más o no. Uno de los alicantinos iba equipado con un Garmin y aseguró que estábamos en el sitio correcto para ir hacia la izquierda y comenzar la faja. Además, vino un francés al que pregunté si venía de la faja y me confirmó que sí. De modo que, tras comer un poco, comenzamos a andar y al poco reconocí inmediatamente que estábamos en la Faja de las Flores.

Fig. 17. Principio (o final) de la Faja de las Flores, con vistas al Casco y la Brecha.

El lugar de esta última imagen, la Figura 17, es muy importante para no perderse. Fíjense en las grandes rocas características y la terraza que se forma. Es un lugar donde la gente se suele hacer fotos también. Pues bien, si se viene desde Carriata, al llegar aquí hay que estar muy, muy atentos para bajar a la derecha poco después de esta curva, en dirección a la canal de la Figura 13, o de lo contrario estamos perdidos. Si se pasa esa salida, es muy difícil encontrar otro camino que baje a Cotatuero.

En este momento, me doy cuenta de que voy mal de tiempo. Aunque agradezco a los alicantinos su conversación y su ayuda para no perderme, decido separarme y cumplir mi propuesta de llegar pronto a casa para disponer de la tarde. 

En dirección contraria, por la faja, vienen nutridos grupos de franceses jóvenes, familias, gente mayor y todo tipo de personas. Es agosto y es mediodía, de modo que Ordesa está hasta los topes. 

Miro hacia atrás para ver la vista de la faja, y por si veía de nuevo a los alicantinos, pero ya no se les veía.

Fig. 18. Uno de los recodos finales o iniciales de la Faja. Al fondo, Perdido y Soum De Ramond.

Al haberla recorrido hace tan poco tiempo, la Faja me parece mucho más corta. En muy poco tiempo ya estoy pasando la piedra tumbada y llegando al final. Bajo por el camino por el que subí la última vez, que remonta una empinada pared para coger la Faja, y ya estoy trotando por la pedrera y el camino en la ladera, marcado con hitos, que a veces se atenúa mucho. 
Llego al desvío junto a una gran roca: a la derecha, clavijas; a la izquierda, Fajeta. Voy a las clavijas, que es más rápido. 

Por fin consigo bajar, sin ayuda de la cuerda y con mi mochila a la espalda, mientras se van todos. No hay tampoco apenas dificultad, gracias a las clavijas, que aquí son muy útiles. 

Fig. 19. Vista de las clavijas de Carriata, desde abajo.

Un poco más abajo hay otro tramo de clavijas más fácil, donde son casi innecesarias. Quizá con hielo o nieve vengan muy bien, porque la roca es lisa y puede resbalar, pero, como se puede apreciar en la siguiente foto, no son difíciles. Incluso se puede bajar por la izquierda, prescindiendo de clavijas, si no se quiere pisar la piedra lisa y desgastada por la erosión de la gente. 

Fig. 20. Siguiente tramo de las clavijas de Carriata, en bajada.

Tras esto, debí correr bastante en lo que quedaba de bajada, porque llegué a la pradera de Ordesa a las 13:55. Se acababa de ir un autobús y tuve que esperar un poco.
Por fin había conseguido hacer la Faja de las Flores entera, en siete horas, que es lo que se tarda en hacer sin equivocarse.


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